El reflejo del alma

El reflejo del alma

Aquella mañana me desperté con la sensación de que algo no estaba bien. Mientras me afeitaba mirándome al espejo pensé: “¿estaremos haciendo lo suficiente?, ¿qué más podríamos hacer por las marcas de nuestros clientes?”. Tuve esas dos preguntas resonando en mi cabeza todo el día. Por la noche, ya en casa, navegando en Internet di con una de esas páginas de frases célebres donde encontré esta de Carl Jung: “Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta.” Y desperté.

Comprendí que de poco valían las manifestaciones externas de las marcas -sean estas su identidad, comunicación corporativa o publicidad-, si no son el reflejo de algo mucho más trascendental que las bondades de una empresa, producto o servicio. Se hizo claro para mí que antes de trazar la primera línea de un logotipo o de escribir la palabra inicial de un texto, debíamos esforzarnos por encontrar el “alma” de las empresas, entender su esencia y definir el “propósito superior” que las alienta a seguir adelante.

Eso fue hace ya veinte años. Aquel “despertar” se transformó en una metodología, una forma de pensar las marcas que nos ha dado excelentes resultados, incluso algunos excepcionales, como es el caso que inspiró esta nota y que me gustaría comentar a continuación.

ISA, una de las multilatinas de origen colombiano más exitosas, con negocios de importancia estratégica en gran parte de Latinoamérica, cumple cincuenta años. Y como todo aquel que llega al medio siglo, se plantea profundas reflexiones. Mira en su interior y al hacerlo entiende que es parte de algo más grande; que todos estamos conectados a todo; y que nuestros actos, aún los más pequeños, impactan en el planeta y en quienes lo habitamos, sus seres vivos.

 

Para reafirmar la existencia de esta conexión, ISA consolida su pensamiento en una pieza hermosa y trascendental: el Manifiesto. Creado por corporate/, constituye la declaración que hace ISA de su “propósito superior”. A diferencia de las tradicionales Visión/Misión -la mayoría de las veces letra muerta enmarcada y colgada a la entrada de las oficinas corporativas-, el Manifiesto es vital, poderoso, movilizador. Es una forma de verse y de ver el mundo; una guía de comportamiento empresarial y humana; un código de relacionamiento universal que se reflejará en todos sus campos de actuación. Y claro, también en su identidad visual.

Para narrar visualmente el Manifiesto de ISA, corporate/ creó una expresión logotípica, orgánica y envolvente, que se conecta de todas las formas posibles. Su capacidad para hacer conexiones le permite ser contenedora de imágenes, texturas y colores. Pero también puede estar contenida dentro de cualquier formato, destacándose como la rúbrica inspiradora y genuina que es.

El Manifiesto de ISA y su nueva identidad visual es reflejo del “alma” de la empresa, una declaración honesta y valerosa, un cambio de perspectiva  que llega cuando el mundo más la necesita; y que, definitivamente, merece ser visto como un legado de vida para las futuras generaciones.

Conoce el caso de la nueva marca de ISA aquí//

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