Rio 2016: la semilla de la paz-verde

Rio 2016: la semilla de la paz-verde

Rio descrestó al mundo entero que esperaba expectante el inicio de los Juegos Olímpicos de verano 2016.  Para ser el primer país suramericano en albergar los Juegos, el país que hace años era considerado milagro económico; un emergente, BRIC de gran potencial, la expectativa era alta y más porque no faltaban las críticas y el escepticismo, envueltos en la situación coyuntural y política que vive el país, las demoras en las obras y falta de preparación o incumplimiento en muchos casos.  La ceremonia nos dejó un mensaje tan potente a la humanidad entera, que acalló, al menos por un momento, las voces negativas.

 

Con un gran espectáculo en el que no faltaron las luces, la música popular y el baile, Rio 2016 nos envió un mensaje verde. Verde Brasil, el de su bandera, el verde del Amazonas, de las palmeras de sus playas, de la selva que rodea a la ciudad, y del verde que debería correr por las venas de todos. Un mensaje que trasciende el espíritu olímpico mismo y nos reconecta con la vida humana y nuestra propia supervivencia.

 

En ese símbolo de paz-verde que cubrió el suelo del Maracaná se resumen muchos mensajes y compromisos que nos reconectan con nuestra esencia humana y la naturaleza.  Ese símbolo nos invita a vivir en paz con nosotros y nuestro entorno, entendiendo que somos parte de un ecosistema.  Pero no se trata únicamente de la sostenibilidad y el medio ambiente.  Se trata de la riqueza de la diversidad, de la igualdad entre humanos, entre culturas, razas, géneros y cualquier ser humano.

 

Viniendo de Rio de Janeiro, de Brasil, es un mensaje muy coherente y muy contundente. Más aún, en el contexto de un evento mundial que reune en un mismo suelo a deportistas del mundo entero, hombres y mujeres, de todas las razas y culturas, en un país profundamente verde y diverso.  Un mensaje que puede y debería tocar muchos corazones y ser una fuente de inspiración para personas y organizaciones.

 

Nosotros nos quedamos con la idea de paz-verde, ecosistema-humano.  No nos detenemos en los detalles negativos, ni los aspectos en los que la Organización de los Olímpicos ha fallado.  Sabemos que para la ciudad hay mucho en juego -literalmente- y que es una oportunidad de proyectarse y crecer, así como un reto de generar beneficios e impacto positivo para su gente y su ecosistema.  Así, somos también conscientes de que unos Juegos Olímpicos no pueden ser la solución a todos los problemas -como bien lo dijo el Alcalde de Rio- pero pueden plantar una semilla y dar inicio a una nueva vida y nos demuestran que podemos hacerlo todos juntos.

Rio 2016 nos invita a plantar esa semilla de la Paz-Verde.  Los atletas ya lo hicieron, literalmente, depositando cada uno una semilla en una cápsula que se convertirá en un nuevo árbol, y ahora es nuestro turno.  Todos debemos poner nuestra semilla. Ya no es suficiente con un grano de arena. Porque lo que sí está claro es que el Planeta no nos necesita, pero nosotros sí lo necesitamos a él.

 

Imágenes:

  1. Fernando Frazão/Agência Brasil/Wikimedia Commons.
  2. Boston news (enlace).
  3. Patrick Smith / Getty Images / NPR (enlace)
  4. Tyler Anderson / National Post.

 

 

 

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