Seis sombreros en uno

Seis sombreros en uno

Hace algunas décadas, Edward de Bono sacudió el vestier del pensamiento estratégico comunicacional con una propuesta poco común: el pensamiento lateral.

Brillante. Pero para esa época.

Resumiendo, los famosos seis sombreros para pensar, secuencialmente, tenían cada uno un color y una función.

  • El sombrero blanco se ocupaba de hechos objetivos y cifras.
  • El rojo, del punto de vista emocional.
  • El negro, focalizaba los aspectos negativos por los cuales algo no se puede hacer.
  • El sombrero amarillo, era optimista, cubría el pensamiento positivo.
  • El verde se enfocaba en la creatividad y las nuevas ideas.
  • El azul se ocupaba del control y la organización del pensamiento.

El objetivo era organizar los procesos del pensamiento, eviscerando la dinámica en procesos parciales y funcionales, para lograr clarificar con agudeza el aspecto global de estos procesos.

Pero comenzó a llover tupido en el cielo de las comunicaciones.

Y el agua ya no dió tiempo para sacarse un sombrero y ponerse otro sin correr el riesgo de terminar mojado.

Sombrillas - Seis Sombreros en Uno. Pensamiento lateral en el Cuaderno de Marcas Corporate

Hoy los tonos y texturas usados en toda la trama comunicacional son otros. Ya no alcanza con focalizar el tipo de pensamiento, colocándose un sombrero por vez.

Antes ATL y BTL eran el granizo que caía en los consumidores. Pero luego comenzó a llover  Promoción, Advertainment, Publicidad digital, Acciones 360 grados, Comunicaciones internas, Comunicaciones corporativas, Branding y muchas otras sorpresas más, caídas del cielo de la mano de los avances tecnológicos y profesionales.

Llegó el momento de sacarse todos los sombreros. Para ponerse sólo uno. El de estos tiempos vertiginosos.

 

El Sombrero Holístico.

 

Como todo proceso estratégico comunicacional íntimo y profesional, no es para ir mostrándolo por las calles.

Es de entrecasa o mejor dicho de entreempresa.

Si aún la suya no se lo ha puesto, imagínelo. No tiene pretenciones de ser estético pero si efectivo. Es elegante, por su funcionalidad. En cuanto a los colores, haciéndole honores a De Bono, digamos que tiene los 6 colores de sus sombreros. Pero en esta era de alta cromatividad visual y comunicacional, sólo 6 colores nos dejaría un sombrero casi daltónico en resultados.

Por lo tanto, si lo recorremos en 360 grados, encontraremos miles de colores más y extensos degradés. Los mismos degradés que nos encontramos los comunicadores de hoy en día, a la hora de generar estrategias para públicos tan enichados y diversos.

El sombrero holístico comprende los colores de las tribus urbanas, de las tipologías actitudinales, de las distintas ideologías de públicos. Los colores de la calle, de las promociones, de la radio, de la tv, de los sites, de las promociones, de las estrategias de branding, de las campañas de marca o de las competivas.

 

Su funcionamiento:

 

Como cada vez llueve más, la virtud principal del mismo es no tener que sacárselo. Sólo  debe tener una mano libre y la otra hojeando las aceleradas novedades del sector.

Acorde a las constantes y vertiginosas tendencias, puede ir girando decididamente el sombrero, con mirada sagaz y decidida, hasta poner de frente el color o dégradée que amerita la ocasión.

Esta alta maniobrabilidad y velocidad de movimiento es la que exige hoy en dia el mercado.

Con el sombrero holístico, los que nos dedicamos todos los días en Corporate a construir grandes, sólidas y admiradas marcas, nos cubrimos con todos los colores en la cabeza.  Para que los distintos públicos tengan las marcas de nuestros clientes en las suyas.

Algo para sacarse el sombrero. Sin sacárselo.

 

*Fuente imágenes: think-quick.com.au  |  ansiedadepositividad.wordpress.com 

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