Storytelling: El efecto Scheherezada en el arte de contar historias

Storytelling: El efecto Scheherezada en el arte de contar historias

Cuenta la historia que Scheherezada logró salvarse de morir decapitada, como castigo del rey, porque le recordaba la infidelidad de su esposa.  Tres mil amantes habían sido degolladas.  El rey Shahriar  la mantenía viva para oír sus maravillosos relatos que  por más de mil noches lo sedujeron hasta olvidar su deshonra.

El arte de contar historias es milenario y aunque el marketing lo ha etiquetado bajo el concepto de storytelling, no tiene nada de novedoso; contamos historias durante toda nuestra vida, porque tenemos la necesidad de apropiarnos de los hechos, reinterpretarlos y narrarlos a nuestra manera.   Nuestra habilidad para recrear lo que vivimos, nos da un lugar en el mundo.  Si somos inspiradores, seguramente tendremos un papel de líderes; si nuestra versión de la vida es fantástica, probablemente trabajemos como publicistas.

A las 9 de la mañana, después del primer café en la oficina, ya habrás contado al menos tres historias.

Seguramente le habrás contado un cuento fantástico a tu hijo para lograr que tome un desayuno saludable. Tu pareja tendrá una versión caótica de lo que te espera durante el día. Y es un hecho que ya habrás compartido tu versión de la noticia del día con el señor que te vendió la revista al salir de casa. Pero al mismo tiempo habrás oído las historias de tu pareja, las de tu hijo, las del tendero y estarás oyendo las de tu grupo de compañeros. Vivimos en una sociedad de narradores, en la que los hechos reales se desvanecen.  

Esa habilidad de contar historias llegó al mundo de la publicidad, tímidamente en los años 90.  Hoy es casi imprescindible.  Llegar a las personas mediante una historia es fácil, hace parte de lo que somos como narradores y es más fácil que hacerlo mediante argumentos.  Afortunadamente están quedando atrás las viejas técnicas publicitarias que perseguían la famosa “proposición única de ventas”, o las antiguas estrategias de posicionamiento basadas en los beneficios diferenciales.

Aerolíneas Argentinas creó esta maravillosa pieza, símbolo del buen arte de contar historias.  ¿Fantástica? sí, claro.  No están vendiendo paquetes turísticos, ni vacaciones en el Caribe, ni hermosas azafatas.  Con esta historia enorme, de notable confección, bien narrada, crearon conexiones poderosas.

Y para quienes creen que es necesario invertir mucho dinero en hallar la gran historia -STORY- y luego contarla con una producción impecable -TELLING-, tenemos este ejemplo de PATEK PHILIPPE.  Una gran historia, contada en su sitio web, en discretos habladores, o en anuncios publicitarios, sin pretensión de premios.

Patek-Philippe

“Por supuesto, la acústica de los minuteros tiene que probarse. En nuestra empresa familiar de relojes, lo hace el presidente”. Cada reloj de pulso Patek Philippe con minutero debe pasar una prueba final antes de llegar a manos de su dueño. Desde que comenzamos a hacer estos tesoros del tiempo, ni uno ha dejado la empresa antes que el presidente haya escuchado su tic tac. Mi abuelo lo hizo, mi padre lo hizo. Hoy, esta es mi tarea. En la tranquilidad de mi oficina, escucho el sonido de cada reloj para verificar que tiene la inimitable riqueza de ese timbre que es el sello distintivo del minutero de Patek Philippe. Por supuesto, en una empresa familiar como esta, involucrarse personalmente en la construcción de relojes, es lo habitual. Y esta determinación para proteger la integridad de nuestros relojes es lo que representa el Sello Patek Philippe. Este emblema de excelencia va más allá de cualquier estándar en la industria relojera Suiza. Lo más importante, es la evidencia de que nunca comprometeremos la calidad de nuestros relojes y ese papel de guardián siempre será personal, no corporativo.
Thierry Stern / Presidente, Patek Philippe

 

La historia del escocés más famoso del mundo empezó cuando el granjero  John “Johnnie” Walker, empezó a vender su propia marca de  Walker’s Kilmarnock Whisky, en la tienda de su familia, convirtiéndose en una década,  en la marca preferida de Escocia.  En 1860, su hijo Alexander inventó la botella cuadrada para reducir el número de botellas quebradas e incrementar el número de botellas por embarque. En una perfecta línea de tiempo, un caminante narra esta historia.

Las historias que seducen millones no sólo están en las marcas de culto, están en las marcas de mayor impacto cotidiano. Google, ha desarrollado historias inspiradoras para validar su valor como herramienta esencial en la vida de las personas. Esto a pesar de que podría hablar de su potente código, de los millardos de consultas que entrega por segundo, de los millones de dólares que invierte en desarrollo. Aquí les dejamos dos de ellas:

Aunque la tendencia del storytelling es arrolladora en el oficio publicitario, en el branding aún es tímida.  El gran reto para los creadores de marcas, en un entorno en el que se ha cultivado el arte de lo mínimo, el poder de lo simple, la concepción de que “menos es mas”, es concebir cada marca como una gran historia, desde que nace. Y no esperar a que tenga 50 años, para recrearla en el tiempo.

Nos gustaría invitarle a una corta visita por 4-72, una historia convertida en marca, de nuestro propio portafolio. 4-72 significa 4 grados latitud norte, 72 grados longitud oeste, las coordenadas geográficas que indican “la posición y dirección de Colombia en la Tierra”. ¿Por qué? conozca la historia que le dio origen a la marca 4-72.

De narrador a narrador, le invitamos a crear vínculos poderosos usando un lenguaje común a todos, el lenguaje de las historias. Después de todo, mil días de fascinación al estilo Scheherezada, son un buen reto para cautivar nuestra audiencia.

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